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domingo, 24 de mayo de 2015

Una comida refrescante: ensalada con semillas y fresas

Una comida refrescante para un día caluroso de primavera.
Cualquier plato colorido estará seguramente lleno de vitaminas y nutrientes. Y mi almuerzo, esta vez, era una explosión de color: 

- Ensalada de espinacas, tomate, rabanitos, aguacate, queso fresco, pasas, maíz, jamón cocido y semillas de calabaza. Por supuesto, aliño de aceite de oliva virgen extra

- Fresas de postre. Sin más aditivos. Me encantan. Están en plena temporada y entre sus beneficios destacan:
  • Retrasan el envejecimiento por ser ricas en Vitamina E, C y flavonoides. 
  • Protegen contra enfermedades cardiovasculares por la presencia de polifenoles.
  • Favorecen la eliminación de líquidos por su contenido en potasio. 

Además, su contenido calórico es muy bajo (unas 33 kcal por 100 gr), lo que las convierte en un postre o snack ideal para el control de peso. 

Yo las consumo en cualquiera de las comidas del día. Voy a intentar trasladar aquí algunas de mis recetas con fresas. Pero mientras tanto, un buen tazón sin más aditivos es un placer para el paladar. 

lunes, 16 de febrero de 2015

Papis, ¿nos estamos volviendo locos?

Hoy me contaba mi sobrino mayor que este año ya se lleva merienda al cole. Antes, "los pequeños", no tenían permiso para hacerlo. ¿Y qué te llevas?, le he preguntado. 

Barritas de cereales, palitos de "queso" de la vaca que ríe, fuet o un puñado de cereales de chocolate. 

No me ha entusiasmado su respuesta, pero asumo que es un niño que jamás siente la necesidad de comer y, salvo que sea algo medianamente apetecible para él, no abrirá la boca para merendar. 

Pero mi sorpresa ha ido a más cuando le he preguntado qué se llevan sus amigos el recreo. "Casi todos llevan Pringles", me ha contestado. También los hay que, según me ha contado, llevan una bolsita pequeña con gominolas. Si lo de las Pringles me ha dolido, lo de las gominolas ha conseguido indignarme


¿En qué clase de padres nos estamos convirtiendo? ¿En qué pensamos cuando les damos a nuestros niños gominolas para merendar, si es que acaso pensamos en algo? ¿Lo hacemos por pereza? ¿Por no tener que hacer entrar en razón a los niños sobre lo que es saludable y lo que es inadmisible? ¿Para evitar un enfado con nuestros hijos? ¿Lo hacemos por falta de sentido común? ¿Por desinformación? ¿Por qué?

Claro que la educación alimentaria de nuestros hijos depende en primer lugar de los padres, pero creo firmemente que los colegios deberían prohibir determinados tipos de comidas (si es que a las "chuches" se las puede llamar así). Según me decían mis sobrinos, está prohibido llevar frutos secos, entiendo que por el tema de alergias. ¿Por qué no prohíben también las gominolas, los fritos o los bollos industriales? Claro, ningún padre los puede denunciar porque su hijo se haya comido un trozo del Bollicao de su compañero, pero sí lo puede hacer si un niño alérgico se toma una almendra y sufre un suceso alérgico...

¿Ningún niño lleva fruta? He preguntado. Sí, hay un niño que suele llevar fruta. Y cuando hemos terminado nuestra conversación, mi sobrino le ha pedido a su mamá que mañana le ponga manzana para el recreo. No pretendo ser una radical con la comida, pero hay muchas alternativas más saludables que un bote de Pringles para los niños: 

- Fruta (un plátano les da energía y además es fácil de comer)
- Un yogur bebible o un tetra brick pequeño de leche con cacao (apropiado para niños como mi sobrino, a los que masticar les supone un esfuerzo)
- Un sándwich de pan integral con jamón de york y una loncha de queso
- Un bocata de jamón serrano con tomate
- Unos crudités de zanahoria con salsa de queso (Si les gustan los quesitos de la vaca que ríe, ¿por qué no unos palitos de verduras con una rica crema de queso?)
- Un trozo de bizcocho casero, sin grasas trans. Podemos cocinar el bizcocho con ellos (es sencillo y a los niños les divierte), y así se lo comerán con el orgullo de enseñar a sus amigos lo que han cocinado con mamá.
- Unas empanadillas caseras, con salsa de tomate, atún, guisantes...
- Un trozo de empanada (parecido a la empanadilla, pero con menos aceite, porque está cocinada al horno)
- Unos trozos de tortilla de patata



Son muchas las alternativas. No nos quedemos en lo más cómodo, porque a la larga, no es lo mejor. Enseñemos a nuestros hijos a disfrutar de la comida saludable, a diferenciar lo bueno de lo malo, a escoger por ellos mismos lo que es más apropiado para su salud. Las gominolas les darán un subidón de azúcar, pero al rato estarán agotados y querrán más. Un plátano, sin embargo, les aportará energía duradera y nutrientes de los que las gominolas están vacías. 

Ánimo, padres, intentadlo. Reconducir este tipo de hábitos es complicado, pero no imposible. Y la salud de nuestros niños nos lo agradecerá.